domingo, 8 de octubre de 2017

La creatividad poética: el mito de las musas, el psiquiátrico y el doctor

(Sveta Dorosheva)


Colaboración para  Cultura Colectiva


Toda obra de arte parte de una idea concebida en el mundo interno de su creador. Nace de un cúmulo de procesos neurológicos, factores personales y ambientales que incitan al individuo a transformar o producir algo nuevo trayendo en consecuencia un estado de satisfacción para él y (aunque no siempre) para el grupo que pertenece. Dice Octavio Paz en su libro El arco y la lira:“Cualquiera que sea su actividad y profesión, artista o artesano, el hombre transforma la materia prima: colores, piedras, metales, palabras. La operación trasmutadora consiste en lo siguiente: los materiales abandonan el mundo ciego de la naturaleza para ingresar en el de las obras, es decir, en el de las significaciones”. Visto así, es indiscutible la gama de posibilidades que ofrece el mundo artístico. Lo discutible es el mito de que para crear una obra de arte se deba cargar con un don divino —o maldito— que consuma al creador enalteciendo a la obra misma.

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